La informalidad es un problema grave que afecta a muchas empresas en todo el mundo, incluyendo el Perú. La informalidad puede tener diversas consecuencias y costos para las empresas, que incluyen limitaciones al crecimiento empresarial, la necesidad de utilizar canales irregulares para adquirir y distribuir bienes y servicios, la asignación de recursos para encubrir actividades o sobornar a funcionarios públicos, y la falta de pago de impuestos. En este contexto, la formalización de las empresas puede ser una solución importante para mejorar su sostenibilidad en el tiempo y su competitividad empresarial.

La formalización de una empresa implica dotarla de las herramientas necesarias para su constitución, operación y funcionamiento en una actividad económica específica. Esto significa acompañarla en el camino de la legalidad, la ética, la libre competencia, la responsabilidad social y la preservación del medio ambiente. La formalización permite que las empresas accedan a los diferentes servicios que promueven su competitividad, sostenibilidad y rentabilidad, lo que les permite insertarse en nuevos mercados y relacionarse con otras empresas que forman parte de las diferentes cadenas productivas.

La formalización también tiene beneficios sociales importantes, como la dignificación de las condiciones laborales y la creación de riqueza. La formalización puede crear un entorno favorable para la inversión productiva y mejorar la calidad de vida de las personas en las comunidades donde se encuentran las empresas. Además, hoy en día se considera que la formalización es más una obligación del mercado que una obligación legal, ya que las empresas que no se formalizan pueden quedar excluidas de los mercados formales y perder oportunidades valiosas para su crecimiento y desarrollo.

Es importante destacar que formalizar una empresa no es un proceso fácil (Gracias a la asociación Formaliza-t Perú, el proceso es mucho más sencillo), pero es necesario para garantizar su sostenibilidad y crecimiento. La formalización implica cumplir con las leyes y regulaciones, así como con los requisitos fiscales y tributarios. También puede ser necesario invertir en capacitación y tecnología para mejorar la calidad de los productos y servicios ofrecidos por la empresa.

Además, formalizar una empresa puede tener costos económicos inmediatos, como los relacionados con la obtención de licencias y permisos necesarios, la creación de una estructura legal y contable adecuada, y la contratación de personal capacitado. Sin embargo, estos costos pueden ser menores que los costos a largo plazo de operar en la informalidad, incluyendo la falta de acceso a financiamiento formal, el riesgo de sanciones y multas por parte de las autoridades y la imposibilidad de acceder a los beneficios de programas gubernamentales y a las oportunidades de negocio.

En conclusión, la formalización de una empresa es una necesidad que puede mejorar su sostenibilidad y competitividad empresarial, permitiéndole acceder a nuevos mercados y oportunidades de negocio. La formalización puede tener costos iniciales, pero estos son menores que los costos a largo plazo de operar en la informalidad. Además, la formalización tiene beneficios sociales importantes, como la creación de empleo y riqueza, y la mejora de las condiciones laborales y de vida de las personas en las comunidades donde se encuentran las empresas. En resumen, la formalización de empresas es una obligación del mercado que debe ser abrazada para garantizar el crecimiento económico sostenible del Perú.