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La extinción de la relación laboral importa la interrupción definitiva del vínculo entre el trabajador y el empleador. Sin embargo, para que proceda el despido se requiere necesariamente de una causa justa señalada en la ley.

De esta forma, el Derecho Laboral limita el poder del empleador y, entendiendo que este último goza de una posición privilegiada sobre el trabajador, obliga a que la razón por la cual la relación laboral se extinga no sea libre, sino que dicha decisión encuentre sustento en alguna de las causas señaladas por ley; caso contrario, el empleador se verá obligado a indemnizar o inclusive reponer al trabajador en su puesto de trabajo.

Las causas de extinción de la relación laboral puede ser por:

Renuncia: Cuando el trabajador decide de manera libre y voluntaria dar por concluida la relación laboral.

Jubilación Voluntaria: Al ser la jubilación un derecho de los trabajadores, el trabajador podría decidir jubilarse una vez que alcance los 65 años de edad y cuenten con los demás requisitos que exige la ley para obtener dicho beneficio.

Jubilación por Decisión del Empleador: A diferencia de la jubilación voluntaria, en este caso la decisión lo tiene el empleador. Para ello, se requiere que el trabajador cumpla con los requisitos necesarios para optar por la jubilación voluntaria y que el empleador se comprometa a cubrir la diferencia entre la pensión recibida por el trabajador y el 80% de la última remuneración recibida sin que ese monto pueda exceder el 100% de la pensión. En la fecha que se otorga la pensión, se extingue la relación laboral.

Mutuo Disenso: Es el acuerdo entre empleador y trabajador para poner fin a la relación laboral.

Fallecimiento del Trabajador:  Por ser la prestación personal un elemento esencial de la relación laboral, esta se extingue válidamente con la muerte del trabajador.

Fallecimiento del Empleador: Solo en el caso que el empleador sea una persona natural, esta al fallecer extingue la relación laboral. Sin embargo, por común acuerdo con los herederos, el trabajador podría convenir en permanecer por un lapso de tiempo a efectos de proceder a la liquidación del negocio. No pudiendo excederse por mas de un año.

Caso Fortuito y Fuerza Mayor: En este supuesto, la extinción debe basarse en un hecho inevitable, imprevisible e irresistible que imposibilite la prestación del trabajador de manera permanente. A diferencia del supuesto recogido en el caso de la suspensión, el caso fortuito o la fuerza mayor debe ser de tal gravedad que implique la desaparición total o parcial del centro de trabajo.

Motivos Económicos, Tecnológicos, Estructurales y Análogos: La aplicación de este supuesto requiere que se presente: (i) una situación económica negativa de magnitud considerable que ponga en peligro la continuidad de las operaciones de la empresa; (ii) que por mejorar los aspectos tecnológicos necesarios para que la empresa continúe funcionando se tenga que prescindir de un número determinado de personas; o (iii) alguna medida que implique cambios o reingeniería de procesos en la empresa que haya necesaria la extinción de la relación laboral con determinados trabajadores. Mayormente esta causal es utilizada para realizar un cese colectivo, el cual solo procederá cuando se afecte, como mínimo, el 10% de la planilla y exista una crisis económica acreditable.

Disolución, Liquidación de la Empresa y Quiebra: Si la Junta de Acreedores decidiera la disolución y liquidación de una empresa insolvente ante INDECOPI, los contratos de trabajo se extinguen. Igual situación se presenta si una empresa decidiera liquidarse por libre decisión de sus accionistas.

Invalidez Absoluta Permanente: Ante la invalidez del trabajador, se produce la extinción de pleno derecho y automática de la relación laboral, ya que impide de manera definitiva la prestación del servicio contratado. Esta incapacidad deberá ser declarada por ESSALUD, o por el Ministerio de Salud o la Junta de Médicos designados por el Colegio Médico del Perú, a solicitud del empleador.