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El capital social es una cifra del estatuto que representa el valor económico de los bienes y derechos entregados o comprometidos por los accionistas, cuyo importe es equivalente a la suma del valor nominal de todas las acciones suscritas.

El capital social es un concepto jurídico de carácter abstracto y permanente. Jurídico porque constituye una cifra del balance que representa el total del valor nominal de las acciones suscritas por los accionistas, en función al cual se mide la participación de cada uno y sus derecho en la sociedad. Abstracto porque el capital social no tiene consistencia real; representa los recursos que la sociedad está obligada a mantener en su activo para cubrir sus pasivos frente a terceros y la cifra de su importe. Y con vocación de pemanencía porque la cifra capital que aparece en el estatuto solo puede ser aumentada o disminuida con observancia de los requisitos y formalidades legales.

El aumento de capital es la operación económica que se traduce en el incremento de la cifra del capital social que figura en el estatuto. La elevación del capital social tiene como necesaria contrapartida la aportación efectiva de nuevos recursos patrimoniales a la sociedad o bien, el traspaso a la cuenta capital de sumas antes asignadas a otras cuentas del patrimonio neto. A su turno, este contravalor que es la cuantía del incremento del capital se refleja en la creación de nuevas acciones, en el incremento del valor nominal de las existentes o ambas cosas a la vez.

Diversos son los motivos por los que una sociedad decide elevar la cifra de su capital social: escasas posibilidades de éxito de una operación de colocación de obligaciones, interés en incorporar al activo determinados bienes, conveniencia de reforzar la cuota de retención del patrimonio neto con miras a futuras operaciones de endeudamiento, ventajas derivadas de la incorporación de personas ajenas a la sociedad como accionistas, excesiva onerosidad del financiamiento externo, etc. Pero cualquiera sea el motivo, el aumento de capital tiene que ir acompañado del ingreso de nuevos aportes a la sociedad o, alternativa o conjuntamente, de la capitalización de recursos del patrimonio social.

Por otro lado, la cifra capital es un elemento constitutivo del estatuto social y el incremento de su importe debe verse reflejado en él. el aumento de la cifra del capital social exige la modificación del número de acciones que lo representarán, asignándose a cada titular tantas nuevas acciones como aportes efectuados; o bien, el incremento del valor nominal de las acciones en función al importe final de la cifra capital.

Las nuevas acciones que se creen por efecto del aumento de capital pueden dar lugar a una nueva clase de acciones, y como tal, su inclusión en el estatuto resulta obligatoria. La elevación de la cifra del capital social impacta directamente en las acciones en que se divide. Ambos son elementos esenciales en la estructura de la sociedad anónima y figuran en el estatuto. Los cambios que se produzcan en su composición necesariamente implican la modificación del estatuto. De ahí que la ley señale que el aumento de capital se acuerda cumpliendo con los requisitos de la reforma estatutaria.